La Boîte de Schrödinger: Locura ordinaria

Locura ordinaria

Un laberinto indolente, de espejos y ventanas
muerde los costados de la gloriosa noria,
epítome de su afán de encerrarme en algún estereotipo
que algún señor con nombre ridículo
se adjudicó siglos atrás.
La polilla belicosa se zampa su hilo ilusorio,
-ése opúsculo raquítico de mi peso muerto en el diván-
de a poco para que, cuando se percate,
sea demasiado tarde
y la moira desdentada tenga ocasión
de reírse así, silenciosa,
de los setescientos dólares de escritorio,
o del título de la Universidad.
No es más que un decadente efebo mediocre,
una puta de ojos tristes
y boquita de mohínes mal pintados
que no teme a mi sangre azul,
o éso dice...
Personalmente,
guardo cierto temor a que su sangre sea demasiado roja
cuando en la página de mi Historia
escriba su punto final
y siga siendo, de ésa manera, una caja bonita
en donde guardar mis muchos gusanos
(pobre de Mí, cuando sepa lo que Yo hizo)

Notas: Inspirada en una conversación con la ilustre Srta. Mazniak.

Mort ou vif?

Un chat est enfermé dans une boîte fermée avec un dispositif qui tue l'animal dès qu'il détecte la désintégration d'un atome d'un corps radioactif, relié à un interrupteur provoquant la chute d'un marteau cassant une fiole de poison.

Le mécanisme imaginé par Schrödinger lie l'état du chat (mort ou vivant) à l'état des particules radioactives, de sorte que le chat serait simultanément dans deux états (l'état mort et l'état vivant), jusqu'à ce que l'ouverture de la boîte (l'observation) déclenche le choix entre les deux états.

Du coup, on ne peut absolument pas dire si le chat est mort ou non.