La Boîte de Schrödinger: 2010

Largos cabellos femeninos

Químico tóxico
ésa esencia fingida,
una dulzura espantosa, artificial

Opiáceo desvergonzado
en el aire nocturno,
frescura nimia, estupidez total.

Mares terribles o atrapa-sueños azarosos
lápices siempre caprichosos
sobre el tapizado del diván.

Belleza.

Con pasos de gato huyó ella,
por la tangente dislocada
de una fuga apresurada.
Hizo de su escóndite
al esperpento no ficticio,
temerosa de que manos
vulgares, vírgenes,
le arrebatasen la dignidad
con un par de palabras huecas.

Pre-tensiones

Yo solamente soy aquélla
que ansia acurrucarse en un regazo
y pintar mundos estrafalarios
con palabras que van a de a puntillas
ensuciando sus medias por los recovecos vacíos
de algún subconsciente insípido,
la que anhela enredar sus pestañas con otras,
y esconder sus peca(do)s en algún hueco ajeno
entretejiendo la aprensión con la falta de escrúpulos.

Simplemente soy ésa marioneta aburrida
que, con besos sutiles, como pasitos de rata,
quiere llamarte 'idiota' en código morse.

Locura ordinaria

Un laberinto indolente, de espejos y ventanas
muerde los costados de la gloriosa noria,
epítome de su afán de encerrarme en algún estereotipo
que algún señor con nombre ridículo
se adjudicó siglos atrás.
La polilla belicosa se zampa su hilo ilusorio,
-ése opúsculo raquítico de mi peso muerto en el diván-
de a poco para que, cuando se percate,
sea demasiado tarde
y la moira desdentada tenga ocasión
de reírse así, silenciosa,
de los setescientos dólares de escritorio,
o del título de la Universidad.
No es más que un decadente efebo mediocre,
una puta de ojos tristes
y boquita de mohínes mal pintados
que no teme a mi sangre azul,
o éso dice...
Personalmente,
guardo cierto temor a que su sangre sea demasiado roja
cuando en la página de mi Historia
escriba su punto final
y siga siendo, de ésa manera, una caja bonita
en donde guardar mis muchos gusanos
(pobre de Mí, cuando sepa lo que Yo hizo)

Notas: Inspirada en una conversación con la ilustre Srta. Mazniak.

Humor negro

Ironía, sarcasmo, cinismo
o ésa semilla pútrida
que trepa de rama en rama
y se hace,
de a poquito,
con tu árbol familiar.

Metástasis
entre dolorosa y divertida
desde la geometría de una risa,
la asimetría que abre
en tu ángulo xifoideo
aquél sutil puñal.

Cautiverio

Tras la falsa seguridad
(y numerosas camisas de fuerza)
la Bestia anhelante rastrea
algo que me desmadeje,
que termine con los flujos de sensatez
y la narcolepsia de mi indecencia,

clama por un acto nonato,
una ponzoña implorada
en la decimotercera hora,
un escondite inmundo
bajo el punto cardinal secreto
del país vedado a las metanfetaminas

Pero aquí no hay nada,
nada de éso...
aunque la Bestia todavía busca
aquél lugar en el cual ellos
le dieron sepulcro prematuro
a mi futura esposa

Historia en rimas

Alicia se ha hartado
de lecciones y bordar,
con su gata y un atado
a Wonderland huirá.

Sus habitantes la reciben
con una merienda sin igual,
excepto el Conejo Blanco,
que tarde llegará.

El sombrerero le sirve más té,
pues opina que ya tiene edad.
La oruga le ofrece su pipa
y un lugar en el diván.

Alicia empieza a preguntarse
qué de malo tenía ése lugar.
Acepta sus atenciones, gustosa,
y decide dejarse llevar.

Ebria y confusa, al poco tiempo está,
La liebre de Marzo la hace recostar,
pero es el gato de Cheshire
quien la hace ronronear.

Muy pronto para ella
los sermones del decoro olvida
como los demás juega y se entretiene
con todo lo que ésto implica.

Deja atrás los poemas
que solía memorizar,
pues desenvolverse entre ellos,
hoy día le atrae más.

De a poco, a Alicia la ropa
no le interesa combinar.
Camisas, pantalones y botas
comprenden ahora su ajuar.

Lleva las rodillas raspadas
emblema de su ferocidad.
Sus muñecas de porcelana
se ausentaron sin avisar.

En la mesa acomoda los pies
y cuenta chistes malos,
olvida la servilleta,
limpia su boca con la mano.

De política y deportes
con ellos se sienta a hablar,
se ha cortado el cabello,
juega pool como uno más.

En un beso homoerótico
conquista a la Reina del lugar.
Es más hombre que el mismo Rey
y su cabeza cortará.

De la Alicia que conocías
no queda nada ya,
pero existe un galante muchacho
al que todos llaman Jack.

Objeción denegada.

Dadme la autoamnistía
de mi última neurosis
y revertid las reacciones
de mi impunidad mal lograda.
Saludad en caravanas a la distrofia
de mi voluntad cercenada
y, a la sublimación de la histeria,
dadle discursos de labilidad emocional.
Con manos nauseabundas de gracia
recorred mi distimia y sus aledaños
(ignorad su coma alcohólico
y/o estado de shock permanente),
buscad en la falangina de su pulgar
los ecos antiguos de la cordura.
Pedidme que os cuente,
en la sinartrosis de la terquedad,
que la capacidad de dar trabajo
es igual a la gasa
por la velocidad de la pus al cuadrado
y, si lo entendéis o dilucidáis su significado,
os permitiré, entonces,
investigar mi cáncer lunático
en la epífisis de su piratería,
a su taquipnea lujuriosa
y honestidad con disritmias que,
con la onicofagia,
empezará su larga cadena
con destino final al suicidio.
A quiénes la objeción os deniegue,
condenadme, pues,
a parasomnia perpetua
en la anhedonia y la anorgasmia;
o las cefaleas, como yelmos,
hacedme pulir, si así gustáis.
A mi músculo cardíaco,
a la psique actualmente al mando
o a mi daguerrotipo literario,
desmembradlos a vuestro antojo
bajo las raíces del psicoanálisis,
pero jamás de los jamases intentéis
sonsacarme un verso solemne
acerca del amor
o hacerme cantar
sobre la costilla que me falta.

Paciente: JARDINES DE EDÉN, EVA.

"Claro que dolió, doctor, ¡fue terrible! ¿Y el espectáculo? ¡Espantoso! ¿Usted cree que me gusta ver semejantes cosas? Solo pensar en ello hace que me tiemblen las piernas, otra vez...
No se crea que soy masoquista por llegar a tremenda intervención, eh, y sin anestesia ni elementos adecuados, pero la animadversión pudo más. De todos modos, no extraño aquél inservible e insignificante órgano. Ni siquiera siento su ausencia.
Usted dice que no era necesario semejante accionar por mi parte, y que resulta de lo más incompetente y exagerado, pero, yo le cuento, ¿no? Resulta que ésa costilla no era mía, sino del imbécil de mi marido".

Antes de las doce.

En el prolapso del ego no psicopático
el Insomnio se permite el pase
de la fase saprofítica a la parasitaria
sin pagar peajes
y sin emitir siquiera
ésos crujidos tétricos
de fantasmas invocados
con esfuerzos vomitivos,
que con sus pesos despreciables
terminan hundiendo a su victima(rio)
en una vigilia susurrante,
más parecida a una condena hipnagógica
en el que la espeleología del propio estado
no está exenta de errores de paralaje
subvencionados por la autocompasión.

Autorretrete

Yo no soy más que un puñado de hojarasca
humedecida, moldeada,
recubierta por un óxido blanco
que huele a jabón o a inexperiencia,
con pedazos de caracola incrustados en la garganta,
un bouquet de calambres prematuros,
una serie de cóncavos y convexos mal ubicada,
un ofidiario de cobre subversivo,
penínsulas de fenitoína, pensamientos radioactivos,
sueños de querargirita, esperanzas de trapo
y algún que otro vapor tóxico como Aliento Divino.




Notas: La 'e' del título es puramente intencional.

El Hombre Del Siglo

El hombre de éste siglo tiene
un agujero en el sombrero,
tantas copas como cuentas,
un cáncer en el duodeno,
un puñado de mierda
siempre pronta a los labios,
besos rápidos de cianuro
y abrazos sulfurados.
Es una rata argentófila
con un juego de porcelana inglesa,
botones de hueso blanqueados
y una puta sentada a la mesa.
El desenfreno es su mejor deporte,
junto a las anécdotas improvisadas,
paga con lunas de vidrio barato,
luce con orgullo su moralidad cariada.
Es oriundo de La Desgracia,
amante sempiterno de la Decadencia,
epitafio amargo de la Historia,
Senador fiel de la Conveniencia.

Mort ou vif?

Un chat est enfermé dans une boîte fermée avec un dispositif qui tue l'animal dès qu'il détecte la désintégration d'un atome d'un corps radioactif, relié à un interrupteur provoquant la chute d'un marteau cassant une fiole de poison.

Le mécanisme imaginé par Schrödinger lie l'état du chat (mort ou vivant) à l'état des particules radioactives, de sorte que le chat serait simultanément dans deux états (l'état mort et l'état vivant), jusqu'à ce que l'ouverture de la boîte (l'observation) déclenche le choix entre les deux états.

Du coup, on ne peut absolument pas dire si le chat est mort ou non.